Mientras EE.UU. pide frenar la IA, Europa dice que eso solo le conviene a EE.UU.
Amodei, Altman y Musk piden ralentizar el desarrollo de la IA por seguridad. Mistral y varios gobiernos europeos responden: eso es interés propio disfrazado de precaución.
Hace unos días contaba aquí las advertencias de Amodei, Altman y Musk pidiendo frenar el ritmo de desarrollo de la IA por miedo a perder el control. Lo que no conté es cómo se lo ha tomado Europa: fatal.
Mistral, la startup francesa que es la mejor baza europea de tener algún día un modelo de IA propio de primer nivel (…), lo ha dicho sin rodeos: “algunas empresas consolidadas están aprovechando este momento para afianzar su posición en el mercado, presionando para que se implementen regulaciones diseñadas para favorecerlas sobre sus competidores”. Traducido: los que ya van ganando piden que todos frenen justo cuando otros empiezan a acercarse. No es tanto por el bien de la Humanidad como por el interés propio, parece.
No es solo Mistral. Raphael Auphan, de la suiza Proton, fue más directo aún: “creo que esto es totalmente interesado. Simplemente quieren mantener un cierto grado de dependencia de su servicio”. Y un profesor de IA de la Universidad Técnica de Darmstadt calificó la propuesta de Amodei —pedir una exención antimonopolio para que los grandes laboratorios coordinen sus propias medidas de seguridad, con sus propios evaluadores— de “captura regulatoria”: las mismas empresas deciden qué es peligroso y eligen a sus propios inspectores. Ellos se lo guisan y ellos se lo comen.
El motivo de fondo es estructural: Europa apenas tiene desarrolladores de IA de vanguardia propios. Depende casi por completo de OpenAI, Anthropic y Microsoft. Mistral, con tres años de vida, es la única apuesta seria de la región para no depender siempre de tecnología estadounidense. Así que cuando EE.UU. pide “frenemos todos por seguridad”, en Europa se oye algo más parecido a “frenad vosotros, que nosotros ya vamos primeros”.
El ministro de Finanzas francés lo resumió sin filtros: “hacer que todos los que vienen detrás reduzcan la velocidad para poder mantenerse en primer lugar… puedo ver claramente su interés propio”. Alemania, por su parte, considera que parar el desarrollo es sencillamente inviable dada la necesidad de soberanía digital europea.
Eso sí, no todo es rechazo en bloque: Clement Delangue, de Hugging Face, apoya que se incorporen “evaluadores independientes” en las empresas de IA, aunque también insiste en que no es momento de frenar, sino de acelerar.
Interesante ver cómo la misma advertencia (“la IA da miedo, cuidado”) suena a precaución legítima si la dice quien ya va ganando, y a jugada táctica si la escucha quien va detrás. O sea, nosotros.