Contraindicaciones

¿Nos está haciendo peores? Los primeros datos dicen que sí

Médicos que pierden habilidad diagnóstica y programadores que olvidan cómo programar. La atrofia por dependencia de la IA ya tiene estudios detrás.

· Nature →


El fenómeno tiene nombre: deskilling. Y aunque la palabra suena técnica, la idea es sencilla: si delegas sistemáticamente una tarea cognitiva a una máquina, el músculo mental se atrofia.

Esto no es nuevo. Pasó con el GPS y el sentido de orientación. Con las calculadoras y el cálculo mental. Pero la IA lo extiende a habilidades mucho más complejas, y un artículo publicado en Nature esta semana recoge los primeros datos concretos.

El caso de los médicos

Un estudio con especialistas en endoscopia en Polonia — todos con más de 2.000 colonoscopias a sus espaldas — mostró algo preocupante. Cuando empezaron a usar una IA que detecta lesiones precancerosas en tiempo real, su rendimiento cayó en los días en que la herramienta no estaba disponible. Antes de la IA, detectaban adenomas en el 28,4% de los casos. Después de acostumbrarse a ella, sin IA bajaban al 22,4%. Tres meses bastaron.

Los propios autores del estudio lo describen como una pérdida de motivación y responsabilidad cognitiva cuando trabajan sin asistencia artificial.

El caso de los programadores

Investigadores de Anthropic — sí, la empresa detrás de Claude — diseñaron un ensayo controlado con 52 ingenieros de software. La mitad usó asistente de IA para una tarea de programación, la otra mitad no. Los que usaron IA terminaron antes, pero retuvieron menos conocimiento sobre lo que habían hecho.

Hay algo irónico en que sea Anthropic quien publique esto. Y algo de mérito, también.

La pregunta útil

No se trata de demonizar las herramientas. Se trata de hacerse la pregunta correcta: ¿en qué habilidades quiero seguir siendo bueno yo? Porque no todas valen igual la pena mantener a mano — nadie lamenta que los pilotos ya no naveguen por estrellas.

Pero un médico que pierde agudeza diagnóstica, o un programador que deja de entender su propio código, es un problema distinto. Ahí no se puede mirar hacia otro lado.

“Solo ser consciente de que este fenómeno existe genera reflexión sobre qué habilidades queremos mantener y cuáles estamos dispuestos a externalizar.” — Kevin Crowston, Universidad de Syracuse.

Por ahora no hay solución establecida. Los investigadores dicen que debería ser “un tema de investigación muy activo en la próxima década”. Empieza bien.