¿Te va a quitar la IA el trabajo? Miremos a China
China nos enseña, en tiempo real, qué pinta tiene perder el empleo frente a la IA. Los robotaxis ya han recortado un 40% los ingresos de los taxistas en Wuhan. La industria cinematográfica también se ve amenazada por el auge de la IA.
Es una pregunta de incierta respuesta, como inciertos son los tiempos que nos ha tocado vivir. Lo que sí podemos es ilustrarla mirando a una potencia que le lleva años luz a Europa, que no es otra que China.
Os suena Wuhan, ¿no? Ya nos gustaría oír ahora por primera vez ese nombre… Pues bien, la compañía de robotaxis Apollo Go lleva desde finales de 2022 operando en la ciudad matriz del covid.
“Si el estado realmente te hubiera tenido en cuenta, Apollo Go nunca habría salido al mercado”, dice Yao Xinnong, un taxista de 45 años. “Si las cosas siguen así en el futuro, la gente común como nosotros no tendrá dónde sobrevivir.”
En 2024, los taxistas de Wuhan se rebelaron contra el lanzamiento de Apollo Go, sintiéndose, lógicamente, amenazados. Se desconoce cuántas personas participaron, ya que las noticias sobre las protestas fueron censuradas rápidamente, el régimen es férreo. Aún así, ese mismo año, una compañía de taxis de Wuhan dio el inusual (y arriesgado) paso de criticar públicamente la política del gobierno de permitir la automatización en las calles de la ciudad.
“El reciente auge de los vehículos autónomos de transporte compartido ha permitido que la tecnología monopolice los recursos y arrebate el sustento a las personas más desfavorecidas de la sociedad”, decía la carta.
Aunque es lógico que una gran parte de la población considere la IA como una amenaza, es cierto que desde el gobierno se viene prestando atención a los problemas sociales que plantea la Inteligencia Artificial, así como a las posibles implicaciones éticas que de su uso se deriven.
La clave radica en que se cambie mentalidad y se vea la IA como una herramienta que aprender para aplicarla en el trabajo futuro.
Tian Zemin, un director de fotografía que trabaja en Pekín, ha trabajado en la industria cinematográfica durante casi dos décadas. Ahora está sin trabajo. “Pasé seis años agotadores esforzándome para convertirme en director de fotografía, solo para ser reemplazado por un programa informático”, escribió en una publicación en redes sociales sobre la IA. “Pensaba que pasaría toda mi vida en esta industria. Pero la aparición de la IA me ha causado una gran conmoción por primera vez”, declaró a The Guardian.
Muchos de los colegas de Tian están perdiendo competencia a medida que la IA se asienta en la industria cinematográfica. Su propia tarifa como profesional independiente ahora es el 40% de lo que era en 2019. Tian comentó que le ha sorprendido el progreso de la IA (¡y a quién no!). El año pasado, creaba avatares de aspecto extraño y poco convincente. Ahora puede crear clones digitales creíbles con la versatilidad necesaria para protagonizar un largometraje. “Apenas hemos tenido tiempo de reaccionar”, afirma Tian.
Aún no sabemos a cuántos años humanos corresponde un eterno año de IA.
Muchos analistas creen que China, donde el gobierno ejerce un control significativo sobre el sector privado, estará en mejor posición que Estados Unidos para contener las consecuencias de la pérdida de empleos relacionada con la IA. Aquí en España no sabemos cómo será o cómo está siendo la gestión del equilibrio entre IA y empleo. Lo que sí podemos hacer desde nuestra posición es intentar comprender la tecnología que ya está entre nosotros y adecuarla de la mejor manera a nuestro desempeño diario. Lo negativo es considerarla una enemiga o una competencia, porque está aquí para quedarse.