Los jóvenes ya tienen nombre para esto: AI slop
Nolan lo observa desde fuera y lo dice claro: nunca había visto una tecnología tan abrazada por Wall Street y tan rechazada por la gente.
Christopher Nolan lleva años haciendo películas de 250 millones de dólares sin ordenadores de por medio —bueno, con los mínimos imprescindibles— y promocionando The Odyssey en París ha soltado una observación que vale más que muchos informes de consultora:
“Nunca había visto una tecnología tan exitosamente adoptada por Wall Street y por los inversores, y tan thoroughamente rechazada por el público.”
Los jóvenes, dice, han acuñado ya su propio término para el fenómeno: AI slop. Contenido generado por IA que inunda las redes sin que nadie lo haya pedido. Texto, vídeo, audio. Todo con el mismo acabado plastificado. Y frente a eso, desdén. No rechazo ideológico, no debate ético: simplemente desdén. Que es, si lo piensas, la respuesta más dura que puede recibir una tecnología.
La paradoja es llamativa. La IA es, según sus promotores, la revolución más importante de la historia de la humanidad. Y la generación que ha crecido con internet, con las redes sociales, con el streaming, la mira con el mismo interés con el que miran un anuncio antes de saltar.
Nolan matiza, como es su costumbre, que la herramienta puede ser útil. Que no cree que vaya a reemplazar la creatividad humana. Que es nonsense. Puede que tenga razón. Pero la frase que se queda es la otra: la del desdén. La de una tecnología que ha convencido a los mercados y ha perdido a las personas.
Eso, en el largo plazo, es un problema bastante más serio que cualquier huelga de Hollywood.