De la pista de baile al campo de batalla
Hace dos semanas, robots humanoides chinos bailaban y hacían wushu ante las cámaras. Dos días después, el ejército chino pedía acelerar su despliegue militar.
En agosto, en los Juegos Mundiales de Robots Humanoides de Pekín, los robots saltaban, boxeaban y bailaban. Algunos corrieron los 100 metros más rápido que Usain Bolt (y eso me ha dolido). El público aplaudía las caídas más torpes igual que las hazañas, una feria de tecnología en su versión más simpática.
Dos días después de cerrar el evento, el periódico oficial del ejército chino, que yo leo a diario, el PLA Daily, pedía acelerar la transferencia de esa misma tecnología de los laboratorios al entrenamiento militar de “combatientes” robóticos. Ya eso no es tan simpático…
El escenario que ya han modelado
Un estudio de la Universidad Nacional de Tecnología de Defensa (NUDT), publicado en agosto de 2025, describe un asalto urbano con seis “robots de combate” —humanoides, perros-robot y vehículos no tripulados— repartidos en dos equipos, despejando un edificio planta por planta junto a tropas humanas. El estudio no especifica qué armas llevarían ni cómo gestionarían encuentros con civiles.
Otro documento de la misma universidad va más allá: plantea si un robot podría estar autorizado a disparar sobre un objetivo humano, siempre que ese objetivo hubiera sido “verificado por una persona” antes. Uf.
El contexto que lo hace posible
China controla cerca del 95% de los envíos mundiales de robots humanoides. La misma escala industrial que alimenta avances en inteligencia encarnada impulsa ahora, en paralelo, la investigación militar.
Por ahora no hay pruebas de que China haya desplegado un humanoide armado en una unidad operativa. Los robots siguen siendo poco fiables fuera de demostraciones controladas, la batalla real, con todas sus variables, es otra cosa. Pero el ejército de EE.UU. tampoco se queda quieto: ha destinado hasta 1,25 millones de dólares en contratos para desarrollar “capacidades humanoides militarizadas”, aunque va por detrás de China en robótica bípeda y cuadrúpeda.
La pregunta que nadie resuelve todavía
Las leyes de la guerra exigen distinguir combatientes de civiles y respetar la rendición (son principios establecidos en el Derecho Internacional Humanitario, concretamente en los Convenios de Ginebra (1949)). La Cruz Roja ya ha avisado: los sistemas autónomos pueden no interpretar bien señales de rendición, porque esas señales dependen del contexto, no de reglas fijas.
China dice que las armas con IA deben permanecer bajo control humano. La pregunta es cuánto tiempo aguantará esa frase cuando la tecnología esté lista.