La próxima tendencia de moda: prendas que confunden a la IA
Diseñadores británicos venden ropa con patrones pensados para dificultar el reconocimiento facial. Ya no es ropa de nicho: hay marcas, hay mercado, y puede que pronto haya gobiernos prohibiéndola.
Hay una nueva categoría de moda y se llama, sin ironía, “ropa de confrontación”. Marcas como Vollebak, Urban Privacy o Cap_able venden prendas con patrones adversarios —formas, colores y estampados repetidos pensados para explotar las debilidades de los sistemas de visión artificial— y las presentan como una declaración de estilo.
El abrigo Urban Ghost, de Urban Privacy, lleva LED infrarrojos cosidos en la capucha para deslumbrar cámaras nocturnas. Rachele Didero, fundadora de Cap_able, lleva desde 2018 diseñando así: “cuando empecé, la gente pensaba que hacía máscaras para atracar bancos. Ahora ya no es una preocupación de minorías.” Nick Tidball, de Vollebak, cree que bastaría con que una celebridad luciera una de estas prendas en un evento de alto perfil para que se popularizara.
El contexto no es paranoia: casi el 60% de los británicos cree que el reconocimiento facial es “un paso más hacia una sociedad de vigilancia”, y los propios organismos de control biométrico del país han pedido regulación urgente ante sistemas que, alimentados por IA generativa cada vez más barata, identifican erróneamente con más frecuencia a personas negras y asiáticas.
La propia industria admite que ningún patrón garantiza nada frente a un sistema lo bastante potente. Da igual, dice la Dra. Jennifer Bell, de Nottingham: incluso si la prenda falla, sigue siendo una señal visible de resistencia colectiva.
El giro irónico llega al final: Tidball avisa de que, si esta ropa demuestra ser realmente eficaz, lo más probable es que acabe prohibida por ley. La respuesta de la sociedad de vigilancia a la resistencia contra la vigilancia: legislarla fuera de circulación.